lunes, 10 de julio de 2017

EL MAR DE SCHUMANN y otros poemas



EL MAR DE SCHUMANN

Se presentaron los escogidos,
los que duelen;
los que suman su presencia y se hace música.
Éramos idilio, Zenobia,
¿lo recuerdas?
De aquella lluvia que nunca llegó,
debe hacer ocho años.






La mentira
indigna
del otro.
La verdad
que duele
siempre.
Esa que araña en el espejo
cuando no quieres mirar.
 





Carrusel
Desde el mirador de lo imaginable,
se ve la cueva.
Hay una parte iluminada
donde están los conocidos,
los que no se han ido del todo.
Dicen que la claridad se debilita dulce,
y oscurece.






LOS CIMIENTOS DE LAS SOMBRAS

Después de la espera,
llegó el ruido cultivado en la axfisia.
Branquias de un mar metálico
para que el mundo muera
entre los dientes más tiernos.
En los ojos de la sangre
del declive,
un hambre voraz.
Una mugre de monedas que ensucia las manos.






DONDE EL MIEDO TERMINA

Qué largura
de domingo por la tarde,
si están de luto
las algas.
En el cielo de Nueva Zelanda
una cría de delfín,
pinta en las nubes tres fiordos.






El CUERPO DEL VÉRTIGO

Reconozco al verano
cuando sucede.
Las sombras huyen de la luz
y de su exceso,
buscando silencio en los armarios de Enero.






EL LUJO IGNORANTE

Algunos creen saber.
Abrazan un logos
que los sujete a cada paso;
que les ayude a maquillar
la toxina del miedo
y sus raíces.
El paisaje de tus hombros avanza sin ellos.






ABEJAS Y LAVANDAS

Para que no se coagule
el verso,
una inyección de sol.
Una aguja en la piel
que acelere
la sangre del poema.






LA ISLA DE LA COLMENA

A Emily Dickinson,
la conocí
en una jaula americana.
A los demás,
en un bistró para poetas
alejado del amor de Francia.
En el cementerio del Mediterráneo,
la belleza se ahoga
en cada niño.
Edgar Allan Poe,
pide absenta para todos.






BREVE EXPERIENCIA ATMOSFÉRICA

Tiene un semblante denso
la humedad,
como si la tormenta enturbiarse
el presente con su urgente calma.
Las ventanas
se abren a la sinfonía del mercurio.
Cualquier lluvia merece un himno cantado.






Sin motivo y sin luz,
el barquero ha madrugado
buscando entre las lenguas
la plata del algún nombre.
Una piedra flota en la tristeza
cuando el dedo de Dios
no alcanza a despertarnos.
Hoy son otros los que cruzan el silencio.






LA EDAD DE LOS METALES

No es ciencia la vida.
Es color que fermenta,
materia borrosa sobre el vino desolado de los ausentes.
Luz azul. El rostro de los niños en el agua de los veranos.
El sexo dela última vez,
Ilumina el universo de esta extraña gloria.
Tuvimos que tejer al hierro su blandura.
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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