jueves, 4 de junio de 2015

CON DON DUEÑO

Una lengua exagerada explota sin medida.
El silencio no ayuda
amplificando la barbarie atronadora.
Hay unos segundos
en que el asombro es plomo y sorpresa.
Con la estética por los suelos,
el anfitrión lanza una carcajada
donde se aprecia su saludable esplendor.



En la imagen, Anthony Salerno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario