martes, 29 de octubre de 2013

ATARDE(CERES)



DISIDENCIA Y VACÍO

Noche:
la del profeta sin memoria,
goce continuo la palabra
cuando la indiferencia trepa por las sombras.
Jugábamos a construir puertas
donde otros alzaron negros muros.
Fue la música lo que nos salvó la vida
y aquellas ganas irrefrenables de saltar al vacío,
lo que nos convirtió en ángeles sin dioses
en ícaros decrépitos con miedo a volar.



HACE TANTO TIEMPO QUE PARECE QUE FUE AYER

Todavía quedan lugares
que me transportan hacia los días
donde el invierno,
oveja negra de las estaciones,
conservó nuestro amor
de la ruidosa carcoma estival.
Fue el calor,
quizá esa luz cegadora,
lo que consumió
el fuselaje de los lazos que nos unían
hasta hacernos caer.
El tiempo ha puesto espacio
y la erupción apagada,
sólo permanece
en la memoria callada del escalofrío,
donde cauterizan las heridas
de un tiempo que no volverá.

 

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