martes, 2 de diciembre de 2014

DISTINTO

Las ciudades que pisé
me persiguen furtivas.

Un murmullo por la espalda,
un lenguaje olvidado y catedrales inmensas
que apuntan a un cielo gris y debutante.

De todas las lluvias que me calaron,
fuiste tú la mayor de las tormentas.

Eléctrica mirada,
oscura calle que conducía a una ternura
marchita y temblorosa.

Si recordara tú nombre,
te llamaría en las noches,
te buscaría entre la multitud que sube y baja los tranvías.

Cuando amanece,
la arcilla de tu cuerpo se evapora
bajo este sol envejecido y distinto.

1 comentario:

  1. Todo me parece impecable salvo la imagen de la arcilla evaporándose, que la veo completamente irreal.
    Saludos.

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