domingo, 16 de noviembre de 2014

EL DIEZ DE ENERO

Gula y desenfreno.
Mesas llenas de ruido entre
forzadas sonrisas.

Trámite anual,
donde se pone a caldo al disidente.

Después de devorar,
abusaremos del alcohol ya sin costumbre,
para acabar cantando villancicos
delante de turistas japonesas.

Descorche final.
Falsa alegría cuesta abajo,
que prescribe el diez de enero.

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